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lunes, 20 de mayo de 2013

"EL GENERAL DE LA GUERRA"...Teniente General JORGE RAFAEL VIDELA...Un 17 de Mayo de 2013 pasó a descansar en los brazos de Dios, El Mas Grande y el único que juzgará a todo mortal...

...Y que puedo decir ahora, murió el General de la Guerra, extrañamente, tranquilamente, según dijeron por un derrame interno, según dijeron por una caida sufrida el dia anterior. Lo encontraron muerto en su cama, lo encontraron muerto en su celda donde estaba cumpliendo valientemente y "sin queja"  un "servicio mas a la Patria", tal eran sus palabras cuando se refería a su encierro. Dicen que será sepultado sin "honras militares", es que el General Videla no las necesita, su honra y su gloria fue lograr y ver a su Patria libre de los asesinos terroristas que la asolaban y pretendían poner de rodillas. Luego de semejante conquista ¿ quién necesita honras de militares de hoy, débiles y pusilánimes ?...La Verdad Histórica nos muestra día a día quienes fueron y son los enemigos de la Patria, los terroristas de ayer hoy en el poder, La Verdad Histórica nos muestra día a día como estos enemigos de la Patria, los terroristas asesinos de niños, asesinos de la población civil, asesinos de hombres valientes de todas las fuerzas desfilan con mentiras por los estrados judiciales clamando por VENGANZA y mas PLATA...El Coronel Larrabure los definió perfectamente con estas palabras: “Mis enemigos son miedosos y pusilánimes ante iguales y superiores. Impulsivos y autoritarios, ante débiles, cautivos y desarmados. Valientes en las sombras, en la sorpresa o en el impiadoso dardo arrojado por detrás...” Coronel Larrabure"
El coronel Argentino del Valle Larrabure murió después de estar secuestrado y martirizado 372 días en una “cárcel del pueblo” a manos de asesinos terroristas. Entonces, que puedo decir ahora solo esto: " los héroes no mueren, solo se esfuman"...General Jorge Rafael Videla, Dios es Grande y seguramente te dará la justa recompensa...Descansa en paz...Miguel...

miguelgeri@yahoo.com.ar



-¿Justicia para todos?  
Por Humberto Bonanata

Nada más cercano a la realidad argentina que la película del mismo nombre que protagonizó Al Pacino de la segunda parte de la década de los setenta en homenaje a la noble tarea de un abogado que luchaba por la LIBERTAD.
 
Con la muerte de Jorge Rafael Videla, lamentablemente, no se cierra la etapa de la guerra civil no declarada en la Argentina de la década de los setenta.

Primero porque la hipocresía que caracteriza a la sociedad argentina, que en treinta años de democracia aún no ha logrado que con ella se coma, se cure y se eduque, a pesar del quijotesco deseo de Raúl Alfonsín, hoy olvida cómo percibió en familia la madrugada del 24 de marzo de 1976, cuando el golpe cívico-militar terminaba con el desgobierno de la cabaretera María Estela Martínez Cartas de Perón, con “1065 dramáticos días” como escribió Samuel Gelblung en su libro en su carácter de director de la Revista Gente.

Ciertamente que nuestra Argentina padeció de la teoría de los dos demonios: al terrorismo subversivo lo sucedería el terrorismo de Estado.

Para ello, siete años después de proceso militar, la Cámara Federal se encargó de escuchar los testimonios de las víctimas de desaparición forzada de personas y secuestro y supresión de estado civil de menores nacidos en cautiverio.

Justamente condenados los responsables jerárquicos de tal perverso mecanismo y liberados quienes cumplieron órdenes militares de la superioridad, las leyes de obediencia debida y punto final parecían cerras el círculo y abrir el camino hacia la pacificación nacional que aún no hemos logrado por la divisoria social y el odio engendrado en diez años de kirchnerato.

Puedo escribir esto porque no sólo lo hago en forma autorreferencial sino como un hombre que, con 54 años de vida, puede mantener el equilibrio emocional de la historia padecida.

Porque como soldado portero del Círculo de la Fuerza Aérea (Avda. Córdoba 731 Cap. Fed.) viví en carne propia las amenazas de colocación de explosivos entre marzo de 1978 hasta el 31 de mayo de 1979, fecha de mi baja, al margen de una frustrada balacera contra la entrada principal del C.F.A. minutos después de las tres de la madrugada de un sábado, luego de terminada mi guardia del lugar y la celebración de unos de los tantos casamientos que se celebraban los días sábados. Los viernes proyectaban dos funciones de cine y ahora ya más viejo me cuesta imaginar qué me hubiera sucedido si un comando conducido por Miguel Bonasso, Eduardo Duhalde u otros “jóvenes idealistas” hubieran decidido atacar ese blanco del “enemigo”.

Seguramente no hubiera tenido dos hermosas hijas, ni hubiera sido Premio Parlamentario 1996 ni, entre los últimos reconocimientos, el Premio a la Libertad 2012 otorgado este 9 de mayo pasado por la Fundación Atlas.

Hubiera sido una víctima más del terrorismo subversivo que convivió entre nosotros.

Abandono la autorreferencia, vuelvo a las políticas de Estado.

A principios de la década de los años noventa Carlos Saúl Menem dictó la ley de amnistía para militares condenados por la Cámara Federal en 1985 y para subversivos acusados por la justicia. Trató de consolidar el “Nunca Más” para ambos mandos, cerrar una herida en forma definitiva para la sociedad argentina y mirar para adelante.

Pero vinieron ellos… El “Comodoro” Verbitsky, así llamado por su colaboracionismo montonero con la Fuerza Aérea, luego de su logística para lograr la voladura del comedor de Seguridad Federal de la Policía Federal, en su cerebro macabro, organizó la “segunda etapa” de los DDHH, la sobreactuación kirchnerista en la materia para anular las leyes del perdón y comenzar una cobarde persecución para un solo lado.

Para el kirchnerato, el golpe de 1976 fue el desembarco de fuerzas de ocupación ilegales sobre un territorio de paz y prosperidad que gozaba de todas las garantías constitucionales. No existió la causa; sólo el efecto persecutorio y criminal. Y desde hace diez años, tal como a su manera expresan Graciela Fernández Meijide –madre de un desaparecido- como las de Jorge Lanata al coincidir tristemente que, a pesar de la muerte de Videla, a nuestra sociedad la sigue dominando el odio.

Ese odio callado por la hipocresía social que no quiere recordar las causas pero sí las consecuencias del lamentado golpe cívico-militar.

Recuerdo las palabras de Ricardo Balbín a Fernando De la Rúa al ingresar al automóvil que los condujera a la casa de Lorenzo Miguel luego de la entrevista con el líder metalúrgico en 20 de marzo de 1976: “Ya no hay nada que hacer. No quieren hacerle juicio político (a Isabel) y Luder no se anima a asumir. Está todo dicho”, concluyó lamentándose en el automóvil que conducía Pablo Palomeque de regreso al Comité Nacional de la Unión Cívica Radical.-

Hipocresía social.

Amnesia social.

Frustración social.

Sociedad pusilánime hasta que no cierre esta historia contemporánea de la mentira oficial.

¡Justicia para todos!

¿Para cuándo?

Humberto Bonanata
www.facebook.com/humbertobonanata
Twitter: hbonanata 
 
Villa Ballester, 17 de mayo de 2013. 

JORGE RAFAEL VIDELA 

Señor Director: 

En día de la fecha (17 del actual a la madrugada), falleció el Teniente General Jorge Rafael Videla, ex presidente de facto, que encabezó el golpe militar del 24 de marzo de 1976, deponiendo al gobierno constitucional de María Estela Martíonez de Perón. Dado que ante su muerte, han brotado los pseudo periodistas a hacer comentarios ex post facto sobre la trágica época, que califican de sanguinaria dictadura, es oportuno referirme a los antecedentes históricos para refrescar la memoria de quienes interesadamente pretenden tapar la verdad con un harnero, que todo argentino debe recordar para evitar la repetición de esos trágicos sucesos. 

"El mandato presidencial de Isabel Perón, concluyó en el caos más horrible al que se haya sumido a la Nación en todos los años de su historia: a la virtual guerra civil, que se cobrara más de 1.000 muertos sólo en el primer trimestre de 1976, era necesario sumar la debacle económica documentada por una tasa de 566 por ciento anual de incremento en el costo de la vida, amén del peculado y el latrocinio ejercidos (...) Y esto era tanto más peligroso cuanto que le país albergaba en sus entrañas el cáncer desociador de la guerrilla, punta de lanza del enemigo externo. 

"En las primeras horas del 24 de marzo de 1976, el régimen peronista llega a su final... 


Las Fuerzas Armadas habían aguardado pacientemente que las instituciones ofrecieran alguna alternativa que permitiera obviar la intervención militar. En la Argentina no funcionaba un régimen republicano, sino una verdadera ficción... El Ejecutivo se encontraba a la deriva. El Legislativo no tenía autoridad para imponer soluciones. La Corte Suprema, desprovista de prestigio, había demostrado su inoperancia frente a la virtual parálisis de los tribunales. 

"En vísperas del 24 de marzo de 1976, la situación de guerra interna en que se encontraba sumida la República era verdaderamente terrible. Féliz H. Laiño, en su libro "De Yrigoyen a Alfonsín", calcula que cada 15 minutos el conflicto producía una víctima.

El 18 de marzo de 1976, el diario "La Opinión" informaba que "el balance de la violencia en la Argentina es de un muerto cada cinco horas y el estallido de una bomba cada tres horas". "La Prensa", por su parte, informaba el 22 demarzo de 1976 que en tres años el terrorismo había asesinado a 1.358 personas, a las que debían sumarse 445 militantes subversivos caídos en la lucha aproximadamente tres muertos cada dos días (...)
 

Carlos A. Floria y César A. García Belsunce, en su obra "Historia política de la Argentina contemporánea", explican que "la guerra interna, el terrorismo y la guerrilla, sumados al caos administrativo y la impotencia del peronismo gobernante", fueron factores que actuaron como antecedentes relevantes del 24 de marzo de 1976. El poder se encontraba virtualmente vacante y prevalecía... un verdadero estado de necesidad que justificaba la intervención militar. "La decisión -comentan los autores- fue, pues, institucional y prácticamente sin fisuras, lo que comprometió a la totalidad de las Fuerzas Armadas en el hecho político militar"(...) 

"En cuanto al líder radical Ricardo Balbín, expresó en nota de abril de 1976: "Recibimos con satisfacción que las Fuerzas Armadas en el poder hayan ratificado su voluntad de arribar a un proceso democrático y republicano (...) (Revistra "Extra" Nº 131)". 
"En el mes de febrero de 1976, la presidente Isabel Perón, sin objeciones porparte de los partidos representados en el Congreso, expidió un decreto ordenando a las Fuerzas Armadas aniquilar el accionar de las organizaciones subversivas que operaban en Tucumán (...) En noveimbre de 1975, el Poder Ejecutivo Nacional, interinamente a cargo de Italo Lúder, extendió a todo el territorio argentino la orden impartida a las Fuerzas Armadas de aniquilar el terrorismo. Refrendaron el decreto Antonio Cafiero, Tomás Vottero, Ángel Robledo, Carlos F. Ruckauf, Carlos Alberto Emery y Manuel Aráuz Castex" (1).


El presidente Raúl R. Alfonsín encomendó, mediante el decreto 167/83, a la comisión presidida por el escritor Ernesto Sábato, investigar los antecedentes de nuestro pasado a partir del 24 de marzo de 1976. Recabando informaciones de familiares de presuntos desaparecidos, se reunieron referencias de 8.960 personas (y no 30.000 como dicen los ideólogos de la izquierda vernácula), incluidas en el informe y el libro "Nunca más" que fue presentado a Alfonsín. 

No obstante, sirvió como prueba para juzgar; ya habían sido prejuzgados por el decreto 158/83 que estableció juicio sumario a los comandantes en jefe, infringiendo el artículo 95 -ahora 109- de la Constirución Nacional, ya que el presidente no puede ejercer funciones judiciales, creada al efecto y por ley ex post facto -hizo modificar con efecto retroactivo el Código Militar, todo lo cual está fulminado por el art. 18 CN. 

"A partir de la asunción del gobierno constitucional se inició una campaña publicitaria impresionante contra las instituciones militares que defendieron a la Nación en tiempos difíciles. Éstas habían cometido errores y extralimitaciones. Pero hicieron derroche de coraje en una guerra extremadamente compleja. 
Para llevar adelante tan estéril orientación política, en el decreto 158/83 se vulneró el principio de división de poderes y el sistema republicano de gobierno. Se violó el derecho de defensa y la garantía del juez natural, así como el principio de irretroactividad de la ley penal y el precepto que exige que todo proceso se funde en ley anterior a los hechos de la causa.


Se dejó cesantes al Fiscal y a todos los jueces de la Cámara Federal de Buenos Aires y se nombró otros que homologaron eldesignio de condena exteriorizado en el decreto 158/83. 

"En un clima de revancha se instauró el juicio público y oral de los Comandantes en Jefe. La Cámara Federa desplazó de oficio al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y montó un escenario que no contribuyó, por cierto, a prestigiar al Poder Judicial de la Nación. El Teniente General Jorge Rafael Videla descalificó desde el principio, con palabras durísimas, el enjuiciamiento de las Fuerzas Armadas en la persona de sus Comandantes en Jefe. Asumió en plenitud sus responsabilidades políticas y militares derivadas de su condición de Comandante en Jefe del Ejército, señaló que la Cámara había asumido la condición de una "comisión especial" fulminada por el art. 18 de la Ley Fundamental, destacó la violación de elementales garantías constitucionales y se negó a declarar y a nombrar defensor porque no quería convalidar lo que consideraba una verdadera parodia judicial. 

Al defensor oficial ante los Tribunales Federales, Doctor Alberto Tavares, que se desempeñó con una altura ejemplar, le impartió una única instrucción: no debía derivar ninguna responsabilidad hacia quienes fueron sus subordinadols durante el conflicto bélico. (2) 
Los desmanes, tropelías y actos criminales cometidos por las bandas subversivas que entre 1969/79, realizaron 21.642 atentados terroristas con explosivos, asaltos a mano armada, raptos y asesinatos indiscriminados.. 

"Conadep II", debió incluir las 1.102 víctimas militares, policiales y civiles (obreros, empresarios, curas, políticos, sindicalistas, niños, mujeres y ancianos) asesinados por la subversión, que tienen derechos (las 1.102 víctimas) y merecen ser indemnizados por el Estado. Detallo la primera y última víctima: la niña Guillermina de 4 años, hija del capitán de Ejército David René Cabrera, muerta el 12 de marzo de 1960, en un atentado con dos bombas de 3 kg. cada una, en su casa de La Lucila; y la muerte del soldado conscripto Roberto T. Taddía, que se encontraba el 23 de enero de 1989 barriendo en la guardia del Regimiento de Infantería Mecanizado Nº 3 General Belgrano de La Tablada, en ocasión del copamiento por el Movimiento Todos por la Patria (MTP). Fue asesinado con una escoba en las manos, por quienes acabaron siendo conmutadas sus penas (año 2001) por el ex presidente Fernando de la Rúa.

Para cerrar definitivamente las heridas de la guerra contrainsurgente de las décadas de 1960/70, hay que reconocer la realidad y la verdad históricas. Que la Nación fue agredida desde afuera (las organizaciones o formaciones subversivas fueron preparadas ideológica y tácticamente en la Cuba de Fidel Castro, bajo mando de la ex Unión Soviética) y que las Fuerzas Armadas ayudadas por el pueblo argentino, nos defendieron de la noche oscura de los tiempos (de pasar a ser una Nicaragua o Cuba). No nos olvidemnos de esas víctimas y para que las aguas fluyan cristalinas y serenas a la fuente, es menester reivindicar al Teniente General Jorge Rafael Videla y todos los miembros de las Fuerzas Armadas que dieron sus vidas por la Patria, admitiendo su denodada y sacrificada lucha. 

¡Requiéscant in pace, Jorge Rafael Videla! 

1) Del libro "Historia Política y Constitucional argentina", por Ambrosio Romero Carranza, Alberto Rodríguez Varela y Eduardo Ventura, Biblioteca Círculo Militar (1992), págs. 425-430. 
2) Ibíd, págs. 456-457. 

Con cordiales saludos, 

Alfredo Nobre Leite
DNI 18.221.024
 
http://mindelogatas@hotamil.com 

Nota: La imagen fue agregada el texto original


Hoy ha fallecido el Tte. Gral. Jorge Rafael Videla, ex Presidente de facto de la República Argentina. 
Juzgado, condenado e indultado, fue nuevamente encarcelado y juzgado en franca violación a todas las garantías constitucionales.
Con la hidalguía y fortaleza espiritual que caracteriza a un verdadero soldado, soportó su injusto encarcelamiento. 
Cualquier político, delega responsabilidades. Utiliza "fusibles". Hecha culpas a otros. Se "lava las manos". 
Lo mismo hacen los criminales terroristas, que quieren engañar a la sociedad diciendo que lucharon contra una dictadura, y no nos cuentan que desde épocas del gobierno del Doctor Arturo Illia ya empezaron a incursionar con guerrillas preparadas en Cuba. Que siguieron cometiendo robos, secuestros y asesinatos aún durante el gobierno de Juan Domingo Perón, electo en comicios democráticos. 
El Tte. General Jorge Rafael Videla, no delegó responsabilidades. No echó culpas a subalternos. No se lavó las manos. 
Asumió la total responsabilidad por lo actuado por las fuerzas armadas. Asumió la plena responsabilidad por las muertes y desapariciones de los criminales terroristas que tomaron las armas contra gobiernos democráticos o de facto, para imponernos una dictadura marxista. 
El triunfo de las fuerzas armadas sobre el enemigo cosmopolita y ateo, también es su responsabilidad.
Hoy, ese enemigo se ha enquistado en partidos políticos y desde las oportunidades que brinda la democracia, ha logrado llegar al poder, desde donde lenta y paulatinamente nos está llevando bajo esa dictadura que no pudieron imponer por las armas.
Ese enemigo, es el que ha encarcelado al Tte. General Jorge Rafael Videla y a tantos soldados que lucharon por defender nuestra bandera y nuestras libertades.
Muchos militares timoratos, ni se animarán a concurrir a despedir los restos del ex Presidente de facto. 
Pero somos muchos los que jamás arriaremos las banderas de la libertad y la democracia. 
Somos muchos los que no queremos trapos rojos en nuestra Patria. 
Somos muchos los que nos mantenemos firmes al juramento de seguir a nuestra enseña celeste y blanca y defenderla hasta perder la vida.
Teniente General Jorge Rafael Videla. Descanse en paz.

Orlando Agustín Gauna Bracamonte

TE 0342 155036171 - 0342 4510487
http://orlando-gauna.blogspot.com/

Hoy falleció el Grl Videla. Salvando sus responsabilidades fue un buen hombre. Decente y bien intencionado. Y no  murió por causas naturales.


Fue ASESINADO por los JUECES PREVARICADORES subordinados al poder político y a los organismos de  seudos DDHH.

 A la última audiencia, el lunes pasado, ya tuvo que asistir en silla de rueda. Tengo una profunda tristeza y mucha bronca.

NECESITO JUSTICIA
 
Cnl (R-PPP) J.C. Alsina.
Ciudadano harto de políticos que "SE SIRVEN" y "NO SIRVEN"

Publicado por Miguel...

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