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domingo, 4 de octubre de 2015

"EL GENERAL DE LA GUERRA"...ALEGATO DEL TTE. GENERAL JORGE R. VIDELA...PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA, PERÍODO 29 de marzo de 1976-29 de marzo de 1981...

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TTE. GENERAL D. JORGE R. VIDELA:

AL PUEBLO ARGENTINO



MANIFESTACIÓN ANTE LOS JUECES

INTROITO

Señores Jueces:


Mucho se ha dicho y se ha escrito, sobre lo ocurrido en nuestra Patria durante la década de los años 70; lamentablemente, con una visión sesgada de la realidad -no exenta de dudoso propósito- ocultando parte de la historia de esos trágicos años y tergiversando a su vez, la parte que se hace pública.

No es mi intención, en este momento, polemizar con dichas opiniones, emitidas en uso del derecho a la libre expresión que protege nuestro sistema democrático de vida. Mi conducta al respecto, ha sido la de mantener un prudente silencio, como contribución a la concordia entre mis conciudadanos.

Pero, en esta oportunidad -más que como imputado, como protagonista y testigo- siento el deber inexcusable de hacer llegar ante ustedes y a través de ustedes a la sociedad argentina toda, en particular a sus jóvenes manipulados por la desinformación y la propaganda artera, mi visiónpersonal sobre aquellos hechos, que constituyen el marco de referencia que encuadra lo que es materia de este y otros juicios en los que me encuentro procesado.

NUESTRA ULTIMA GUERRA INTERNA

Antecedentes mediatos


Al término de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad de naciones quedó virtualmente agrupada en derredor de dos polos de poder -ideológicamente antagónicos- que, además de disputarse entre sí el manejo del mundo, intentaban atraer en su favor a los países no alineados con ellos.

El dominio del poder nuclear por parte de las dos potencias líderes (EE UU y la URSS) y la posibilidad de su destrucción masiva en forma recíproca, actuó entonces como factor de disuasión, dando lugar a la llamada guerra fría: una suerte de equilibrio inestable que nadie se atrevía a romper -so pena de la represalia- todo ello, en medio de una paz armada.

Fue justamente la URSS quien, con el afán de expandir su poder, ideó una manera sutil de quebrar aquel equilibrio sin que provocara la réplica; y lo hizo promoviendo, alentando y solventando los llamados movimientos de liberación nacional: contra el colonialismo, caso de África; o bien contra las desigualdades sociales, caso de Latinoamérica.

La estrategia así concebida, llamada también estrategia indirecta o guerra revolucionaria, buscaba la toma del poder en dichos países, mediante acciones violentas amparadas bajo las banderas de la liberación.

Cabe destacar que, lo que para las grandes potencias eran conflictos de baja intensidad, constituían para los países periféricos -como en nuestro caso- conflictos en los que se jugaba la identidad nacional de estos países.

La República Argentina no fue ajena a esa forma de agresión y, lo que pudo ser objeto del debate y de la confrontación democrática de ideologías encontradas, pasó a convertirse en un violento enfrentamiento armado -dado la intolerancia del agresor- cuyo lema rezaba: la razón está en la boca de los fusiles.

Antecedentes Inmediatos

El empleo de las Fuerzas Armadas en 1975, para combatir contra el terrorismo, no fue un acto improvisado y mucho menos novedoso.

En efecto, el Ejército, dentro de su planeamiento específico de corto plazo, contaba con el llamado Plan de Capacidades, el cual contenía las previsiones para responder, con lo que se disponía en ese momento, ante la ocurrencia de cualquiera de las hipótesis de conflicto retenidas como tales.

Una de esas hipótesis era la Variante Marco Interno, la cual preveía una agresión por parte del terrorismo subversivo que, superando la capacidad de represión de las Fuerzas Policiales y aún las Fuerzas de Seguridad, impusiera el empleo de las Fuerzas Armadas, con el objeto de restablecer el orden alterado, previo dictado del decreto correspondiente.

Luego del Cordobazo (producido el 29 de mayo de 1969) y del posterior secuestro y asesinato del Teniente General Aramburu (ocurrido el 29 de mayo de 1970) el Ejército puso en práctica el Plan de Capacidades - Marco Interno, cuando su Comandante, el General Lanusse, ordenó a dicha fuerza ejecutar, en forma limitada, operaciones de seguridad (controles de rutas, controles de población, rastrillajes, protección de objetivos sensibles, etc.), dado que las acciones producidas por el agresor, no requerían un mayor grado de compromiso.

En forma simultánea, como Presidente de la Nación, el General Lanusse promovió una modificación de la legislación penal, incluyendo nuevas figuras delictivas, así como el agravamiento de algunas de las penas existentes. Pero, más trascendente aún, fue la decisión de crear la Cámara Federal Penal, integrada en su totalidad por magistrados civiles, para actuar con jurisdicción y competencia en todo el territorio nacional, a fin de juzgar, exclusivamente, los delitos terroristas y conexos.

Este conjunto de previsiones dio excelentes resultados; tan es así que, al finalizar el mandato del General Lanusse, el 25 de mayo de 1973, con observancia del debido proceso, había cerca de 1.500 detenidos en calidad de procesados o bien cumpliendo condena, en relación con los delitos ya citados.

Lamentablemente, al asumir la Presidencia el Doctor Cámpora, dictó, en esa misma noche, un decreto de indulto concediendo la libertad de los detenidos y promulgó, en forma casi simultánea, una ley de amnistía sancionada por el Congreso con igual finalidad. Vale recordar que la citada ley de amnistía, al ser tratada en general, resultó irresponsablemente aprobada casi por unanimidad, por parte de los legisladores integrantes de ambas Cámaras.

Mediante dichos instrumentos legales, se dispuso la libertad de todos los terroristas que se encontraban detenidos, los cuales fueron recibidos como héroes por sus simpatizantes quienes, a su vez, mantenían desde temprano las cárceles en su poder, a la espera del decreto presidencial que disponía los indultos, promovido por el entonces Ministro del Interior, DoctorRighi, a quien Perón echó de su cargo; hoy Procurador General (Jefe de los Fiscales).

Asimismo, fue disuelta la Cámara Federal Penal que había dictado las detenciones; sus jueces fueron declarados cesantes y librados a su suerte; varios de ellos sufrieron atentados, incluso de muerte; y otros debieron abandonar el país por falta de garantías para sí mismos y sus familias.

Simultáneamente, se dejaron sin efecto las reformas introducidas en la legislación penal.

Extraña paradoja: el remedio judicial, eficazmente implementado por un gobierno militar para luchar contra el terrorismo subversivo con la ley bajo el brazo, fue luego demagógicamente dejado sin efecto por el gobierno constitucional que lo sucedió, dando lugar a la puesta en libertad de casi 1.500 terroristas que estaban detenidos cumpliendo condena o bajo proceso, al par que sumiendo en el desamparo a los jueces que los habían juzgado.

Por supuesto que ninguno de aquellos llamados jóvenes idealistas (Perón los llamó estúpidos e imberbes cuando los echó de la Plaza de Mayo) dejó la cárcel para reinsertarse pacíficamente en la sociedad. Todos ellos, so pretexto de sentirse perseguidos por el sólo hecho de pensar diferente, salieron dispuestos a matar con las armas que les entregaron al abandonar la prisión. Con tal disposición de ánimo, pretendían dar cumplimiento a la consigna de su paradigma, el Che Guevara, quien decía:

Que era preciso, por encima de todo, mantener vivo el odio intransigente al enemigo; odio capaz de llevar al hombre más allá de sus límites naturales; y transformarlo en una fría, selectiva, violenta y eficaz máquina de matar.

¿Conocerán este detalle quienes, con ignorante orgullo, lucen hoy la imagen de ese nefasto personaje en tatuajes y remeras y, lo que es peor, en despachos oficiales?

La Agresión Terrorista

Larvada en sus inicios, al comienzo de la década del sesenta y abiertamente desembozada en la década siguiente, la agresión terrorista buscaba la destrucción de bienes materiales y de personas para que, mediante el terror que dichas acciones pudieran generar, tomar el poder político, a fin de imponer un régimen marxista-leninista, totalmente ajeno a nuestro tradicional estilo de vida.

Capacitada para producir aquellas acciones intimidatorias, la agresión terrorista estaba integrada mayoritariamente por personal nacional, entrenado en Cuba, Siria, Palestina y Argelia, o bien, dentro del propio país, con instructores foráneos. Disponía, también, de armamento y equipos provistos por la URSS, a través de Cuba, así como fabricados localmente en fábricas clandestinas, o fruto de ataques a organismos militares y policiales. De la misma manera, estaba financiada con fondos provenientes de la URSS, o con el producido de los asaltos perpetrados contra entidades bancarias, o el botín resultante de los secuestros extorsivos (el más notorio fue el de los hermanos Born, por un monto de sesenta millones de dólares).

La magnitud de dicha agresión, fue aumentando con el transcurso del tiempo, hasta llegar a una medida no conocida en nuestro país. Así pasamos del terrorismo sistemático y selectivo, que producía el secuestro y muerte de personas aisladas, o la ocupación de pequeñas localidades, hasta llegar a verdaderas acciones de combate como lo fueron la toma por asalto de unidades militares, que debían ser recuperadas por unidades vecinas, o las operaciones bélicas libradas contra la guerrilla rural en Tucumán, donde el enemigo intentó crear una zona liberada.

A mediados de la década del 70, los elementos terroristas habían proliferado bajo distintas denominaciones, a los que se sumaban efectivos de custodia de los dirigentes sindicales (verdaderas patotas armadas que, más que proteger intimidaban) así como los integrantes de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) una suerte de milicia clandestina que operaba bajo la conducción del Ministro de Bienestar Social, José López Rega.

Dentro de esta especie de far west vernáculo, en el cual el Estado había perdido el monopolio de la fuerza, se destacaban por su número, organización y entrenamiento, dos agrupaciones distintas a saber: el Ejército Revolucionario del Pueblo, encabezado por Santucho, brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, de tendencia trotskista; y Montoneros, encabezado por Firmenich, brazo armado de la izquierda justicialista y, más específicamente, representativo de la Juventud Peronista.

Ambos, a su vez, actuaban bajo la forma de guerrilla rural, como en el caso de Tucumán, con la intención de crear una zona liberada en dicha provincia, aprovechando las facilidades que a tales fines ofrecía la geografía lugareña; o bien como guerrilla urbana, en cuyo marco un joven cumplía durante el día su cometido normal como hijo, estudiante u obrero y, durante la noche, con una pastilla de cianuro en el bolsillo y un arma escondida entre sus ropas o entre las mantas de un coche cuna conducido por su pareja -generalmente embarazada y usada a modo de escudo humano- asaltaba, secuestraba, o colocaba bombas.

En cuanto al grado de violencia desatada por el agresor, no está demás recordar lo expresado por The Times de Londres, en un artículo reproducido por el diario La Nación de fecha 2 de diciembre de 1977, en el que decía: ...Se ha olvidado en el extranjero que cuando los militares argentinos lanzaron su campaña contra el terrorismo, la sociedad y el Estado estaban al borde del colapso, que el terrorismo comenzó al final de los años 61 y había alcanzado proporciones que hacen los secuestros en Alemania Occidental y los disparos a las piernas de Italia como juego de niños contra la sociedad. Cuando la respuesta vino, mucha sangre se había derramado como para esperar demasiada cautela en la misma... Los terroristas italianos y germanos occidentales no pueden ser comparados con la fuerza y la ferocidad de los dos grupos argentinos, ambos actualmente casi aniquilados... Cuando Amnesty Internacional publicó su informe de 92 páginas sobre la represión en la Argentina, un editor de un diario inglés de aquí comentó: si ellos hicieran un informe sobre las atrocidades terroristas, probablemente sería mucho más voluminoso.

Vale recordar también que, en su largo pontificado, el Papa Juan Pablo II puso luz sobre distintos temas que desde el Concilio Vaticano II eran tergiversados. Entre ellos, cierta apología de los partisanos, los maquis, la guerrilla, y otras formas de terrorismo.

Con claridad, el Papa Wojtyla expresó sobre el particular lo siguiente:

- El terrorismo piensa que la verdad en la que cree o el sufrimiento padecido son tan absolutos que lo legitiman a reaccionar destruyendo incluso vidas humanas inocentes.

- Pretender imponer a otros con la violencia lo que se considera como la verdad, significa violar la dignidad del ser humano y, en definitiva, ultrajar a Dios, del cual es imagen.

- Las injusticias existentes en el mundo nunca pueden usarse como pretexto para justificar los atentados terroristas. Si nos fijamos bien, el terrorismo no sólo instrumenta al hombre, sino también a Dios, haciendo de él un ídolo del cual se sirve para sus propios objetivos.

- El terrorismo se basa en el desprecio de la vida del hombre. Precisamente por eso, no sólo comete crímenes intolerables, sino que, en sí mismo, en cuanto recurre al terror como estrategia política y económica, es un auténtico crimen contra la humanidad.



A modo de anécdota puedo expresar que, dentro de esa orgía de violencia, en mi condición de Comandante en Jefe del Ejército, fui objeto de seis atentados contra mi vida, los cuales llegaron a materializarse sin que, gracias a Dios, cumplieran sus designios. El primero de ellos, ocurrido el 16 de marzo de 1976: preveía la voladura del automóvil que me conducía a la sede de mi comando, con cargas explosivas accionadas por control remoto, colocadas en un automóvil aparcado en la playa de estacionamiento aledaña al edificio; y fue comandado por Verbitsky, quien resultó posteriormente enjuiciado por la dirigencia de la organización Montoneros, en razón de haber abandonado el lugar de los hechos sin antes comprobar los efectos producidos por la operación, así como asegurado el repliegue del personal a su cargo, según lo determinaban los manuales respectivos.

La Legítima Defensa

En el mes de enero de 1975, la señora de Perón, a cargo de la Presidencia de la Nación, dictó un Decreto por medio del cual ordenaba el empleo de las Fuerzas Armadas para combatir al terrorismo hasta su aniquilamiento, pero geográficamente limitado a una zona de operaciones en la Provincia de Tucumán, acción que dio en llamarse Operación Independencia.
Esta limitación geográfica no dejaba de ser una ventaja para el oponente, ya que les permitía a los terroristas que actuaban dentro de la zona de operaciones, recibir reemplazos de personal, así como refuerzos de armamento y equipo provenientes de otras zonas del país, lo que dilataba la posibilidad de lograr su aniquilamiento en corto plazo.

Para entonces, el país vivía un clima agobiante, signado por la angustia que soportaba la sociedad, ante la dimensión que adquiría día a día la agresión terrorista.

Ante ese desasosiego y la radicalización que adquiría el enfrentamiento iniciado por los grupos terroristas, en los primeros días del mes de octubre de 1975, el Doctor Luder, provisionalmente a cargo de la Presidencia de la Nación (la señora de Perón se hallaba en Ascochinga, en uso de licencia por razones de salud) convocó a una reunión de gabinete para determinar qué hacer frente a la dimensión que había cobrado el accionar subversivo. A dicha reunión fuimos invitados los Comandantes Generales, quienes debíamos exponer nuestros puntos de vista sobre el particular.

Por ser un problema típicamente terrestre, correspondía al Ejército la responsabilidad primaria y, en esa condición, con el acuerdo de mis camaradas de las otras dos Fuerzas debí exponer. En extrema síntesis, dije entonces que, habiéndose agotado la instancia de represión a cargo de las Fuerzas Policiales y de Seguridad, sin lograr restablecer el orden alterado; y ante la inoperancia de la Justicia (por temor no había dictado ninguna condena desde el 25 de mayo de 1973 hasta la fecha, a pesar de la magnitud de los hechos producidos por los elementos terroristas); parecía llegado el momento de apelar, como último recurso, al empleo de las Fuerzas Armadas a fin de combatir al terrorismo subversivo.


Agregué que la decisión de emplear a las Fuerzas Armadas para cumplir con ese cometido implicaba, de hecho, reconocer un estado de guerra interna con sus consiguientes secuelas, ya que las Fuerzas Armadas no estaban preparadas para reprimir (no disponían de balines de goma, ni escudos, ni bastones, y, fundamentalmente, carecían de entrenamiento para cumplir esa función) ya que estaban organizadas, equipadas e instruidas para combatir; es decir para hacer la guerra, donde se muere o se mata.

En atención a ello, se propusieron cuatro cursos de acción, en grado creciente de libertad de acción. El primero, muy pautado, garantizaba que no se cometieran errores o excesos, pero hacía suponer una prolongación sine die del conflicto. Entendíamos por excesos, delitos comunes que pudiera cometer personal militar al amparo de la guerra a desarrollar. Vale recordar que al término del Proceso de Reorganización Nacional, se hallaban cumpliendo condena más de doscientos cincuenta uniformados, acusados por haber cometido delitos de esa naturaleza.

Los cursos de acción segundo y tercero, eran un gradiente mayor de libertad de acción. El curso de acción cuarto (que resultó seleccionado) preveía el despliegue de las Fuerzas Armadas, así como de las Policiales y las de Seguridad -estas dos bajo el control operacional de las primeras- en la totalidad del territorio nacional; y, a partir de ese despliegue disperso, nada fácil de controlar, actuar simultáneamente en la búsqueda del enemigo para combatirlo donde fuera hallado. Cabe destacar que el agresor actuaba en la clandestinidad, dentro de una organización celular difícil de penetrar, que imponía una paciente tarea de inteligencia para localizarlo.

Debo rendir homenaje al coraje cívico demostrado por el Doctor Luder en esa ocasión quien, sin hesitar, seleccionó este curso de acción que era el más riesgoso en cuanto a la posibilidad de que ocurrieran errores o excesos, pero que garantizaba la derrota del terrorismo en no más de un año y medio de lucha. Es más, ante un pedido de intervención por parte de uno de los ministros asistentes, el Doctor Luder manifestó tener decidida su resolución y con ello cerró el debate.

Esta firmeza del Doctor Luder no fue la misma cuando, al deponer como testigo en el juicio a las Juntas, se limitó a hacer una interpretación semántica del término aniquilar, sin reparar que los reglamentos vigentes a la fecha, definían con precisión, el alcance de dicho término. Más grave aún, olvidó, fuera de todo tecnicismo doctrinario, que la acción de aniquilar constituía la interpretación más acabada de lo que expresara el General Perón, en la carta dirigida a la Guarnición Militar de Azul, luego del intento de copamiento del que fuera objeto. De dicha carta rescato la siguiente frase, referida a los terroristas atacantes: que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República.
Reflejo también de ese estado de ánimo, proclive a llevar adelante una guerra sin cuartel contra los grupos terroristas, son las palabras pronunciadas por el Diputado Stecco, durante el homenaje que la Cámara de Diputados rindió a José Rucci, con motivo del atentado que le costó su vida. Dijo entonces el Diputado Stecco: Por eso esta Cámara de Diputados, que dicta las leyes del país, debe dar amplios poderes a nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad, sin que con ello se quiebre la libertad, para perseguirlos hasta sus guaridas y matarlos como a ratas, porque no merecen vivir en este suelo.

Ningún partido político, ninguna fuerza sindical, ninguna organización no gubernamental, tampoco los medios de prensa, objetaron las duras palabras del Diputado Stecco.

De similar tenor fueron las palabras del Ministro de Defensa, Doctor Vottero, pronunciadas en el acto de cierre de los cursos de la Escuela de Defensa Nacional, en diciembre de 1975, oportunidad en la que expresó: ...ante la lucha total, sofisticada y compleja, despiadada, diabólica y criminal, promovida por la subversión armada, queda una sola alternativa: el exterminio total del enemigo...

Por su parte el ex-Presidente Frondizi, decía al respecto lo siguiente: La subversión fue organizada desde el exterior para tratar de conquistar el poder e imponer ideas marxistas, destruyendo los valores que conforman nuestra identidad nacional. Pero fue vencida por las Fuerzas Armadas y de Seguridad, cumpliendo las órdenes del gobierno constitucional que dispuso aniquilarla. Esta palabra `aniquilarla´, no la inventaron los militares; está en el decreto dictado por un gobierno constitucional.

Como complemento de los decretos firmados por el Doctor Luder, el Ministerio de Defensa impartió la Directiva N°1 y, a partir de ella, impartí la Directiva N° 404, Lucha Contra la Subversión, mediante la cual se puso en ejecución, por parte del Ejército, el planeamiento correspondiente a la Hipótesis de Conflicto Marco Interno.

A los fines de esa guerra, cada una de las Fuerzas Armadas tenía asignadas zonas territoriales, donde ejercían sus responsabilidades operacionales los respectivos Comandantes Generales.

Corolario

Bien podemos decir entonces, que la Nación Argentina hubo de afrontar -de hecho y de derecho- un conflicto bélico interno, irregular en su forma, de carácter revolucionario, con profunda raíz ideológica, alentado desde el exterior.

Así lo reconoció tiempo después la Cámara Federal (a la cual desconocí por no tener competencia para juzgarme, toda vez que no era mi juez natural, sino una comisión especial fulminada por el Art.18 de la Constitución Nacional) cuando dicho Tribunal, al dictar sentencia en la causa 13/84, llamada de los Comandantes, sin mencionar la figura de genocidio, así como tampoco la existencia de delitos de lesa humanidad, entre otros conceptos expresó:

- Que En consideración a los múltiples antecedentes acopiados en este proceso y a las características que asumió el terrorismo en la República Argentina, cabe concluir que, dentro de los criterios de clasificación expuestos, el fenómeno se correspondió con el concepto de `guerra revolucionaria´.

- Que algunos de los hechos de esa guerra habrían justificado la aplicación de la pena de muerte contemplada en el Código de Justicia Militar

- Que como consecuencia de lo hasta aquí expresado, debemos admitir que en nuestro país hubo una guerra interna, iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado.

Mal puede hablarse entonces -como lo hizo el Presidente Alfonsín en el Decreto 158/83, mediante el cual ordenó el juicio a las Juntas- de la existencia de homicidios, privaciones ilegítimas de la libertad, secuestros o lugares clandestinos de detención, introduciendo figuras delictivas del Código Penal, dentro del juzgamiento de actividades de combate, ocurridas en el marco de una guerra interna.

Por el contrario, si aceptamos la existencia de una guerra, como lo expresara la Cámara Federal, debemos hablar de prisioneros capturados e internados en lugares de reunión, generalmente secretos por razones de seguridad; de heridos, mutilados, muertos o desaparecidos; saldo inevitable de cualquier conflicto bélico; máxime en éste por su peculiar naturaleza.

Menos aún podemos aceptar la figura de asociación ilícita, como forma de relación entre el que manda y el que obedece, que no puede ser otra más que la subordinación. Subordinación no es obediencia ciega al capricho del que manda. Subordinación es obediencia consciente a la voluntad del superior, en función de un objetivo que está por encima del que manda y del que obedece -en este caso la defensa de la Nación agredida- y en razón del cual el mando deja de ser arbitrario y la obediencia se ennoblece.

Algunos han calificado a esta guerra, como una guerra sucia. Yo me niego a aceptar ese calificativo, pues significaría reconocer la existencia de guerras limpias y sucias. Santo Tomás de Aquino reconoce la existencia de guerras justas o injustas; y agrega que las guerras defensivas -como la librada en nuestra Patria- en general son guerras justas.

La guerra es un fenómeno en sí misma, y hay que aceptarla como tal, sin aditamentos de ninguna especie. Acepto sí, que cada guerra tiene sus peculiaridades o características propias, que la hacen distinta de las otras, y esta guerra tuvo, por cierto, sus características distintivas.

Ante todo, no fue una guerra clásica. Fue, en cambio, una guerra irregular, y dentro de esa irregularidad yo, personalmente, opino que su signo distintivo fue la imprecisión.

Fue imprecisa en su comienzo, a tal punto que me pregunto: ¿quién, a ciencia cierta, puede decir cuándo comenzó esta guerra? más allá de los decretos que le dieron forma jurídica.

Pero, si fue imprecisa en su comienzo, no lo fue menos en su término. Y me vuelvo a preguntar sin tener respuesta ¿cuándo realmente terminó esta guerra? Si bien es cierto, las operaciones militares hicieron crisis entre los años 1975 y 1976, y comenzaron a declinar en 1977, hasta casi desaparecer a fines de ese año, yo no me atrevería a afirmar si fue entonces que esta guerra terminó. Es más, me pregunto si aún hoy podemos asegurar que, más allá de las operaciones militares, esta guerra, usando medios no violentos, haya realmente terminado.

Al respecto, me atrevo afirmar que en el escenario de la guerra revolucionaria, no existe el postconflicto, a pesar de que se levanten banderas de paz.

Por otra parte, a diferencia de la guerra convencional en la cual el enemigo entra en esa categoría de manera totalmente genérica y anónima, en la guerra irregular -como lo fue nuestra última guerra interna- el enemigo entraba en calidad de tal, luego de un delicado trabajo de inteligencia que permitía identificarlo con nombre y apellido para recién combatirlo, circunstancia ésta que le otorgaba al conflicto un matiz personalizado, y por ende, hacía más patético aún, al enfrentamiento que tuvo lugar entre hermanos argentinos.

Esta guerra materializaba la legítima defensa de la Nación agredida, frente al ilegítimo agresor quien, por medio del terror, pretendía cambiarle su tradicional sistema de vida; y la misma fue dispuesta por un gobierno constitucional en pleno ejercicio de sus atribuciones, único caso en la región, sin objeciones por parte de los cuerpos legislativos como de los judiciales, y contó con la adhesión mayoritaria de la ciudadanía.

De ahí que no se levantaran, entonces, voces contrarias a esa decisión; antes bien, el alivio fue la sensación imperante.

Resulta por ello falso, y cuanto menos ingenuo, pretender simplificar los hechos al extremo de afirmar que los mismos, fueron la resultante de un enfrentamiento armado entre grupos antagónicos (en este caso jóvenes idealistas, versus militares que los reprimían por pensar distinto); todo ello, frente a una sociedad pasiva y expectante.

Por el contrario, fue justamente la sociedad argentina la principal protagonista de aquel acontecimiento bélico: objeto, en primer término, de la agresión que pretendía sojuzgarla por el terror; y sujeto, luego, que ordenó a su brazo armado acudir en su legítima defensa.

Como en toda guerra y máxime en ésta que fue irregular en su forma, imprecisa en su desarrollo, librada contra un enemigo mimético que no exhibía uniforme ni bandera, se llegó a situaciones límite que ensombrecieron al país con actos rayanos en el horror; horrores que tal vez resulte difícil justificar, pero que merecen comprensión, en el marco de crueldad de un conflicto bélico interno como el descripto.

Así ganamos nuestra última guerra interna contra el terrorismo, a un alto costo de sangre difícil de amenguar, precio ineludible para seguir siendo una República como marca nuestra Constitución Nacional. La sociedad toda nos debe su veredicto.

En otro orden de ideas, el pronunciamiento militar del 24 de marzo de 1976, no quitó ni agregó nada a la guerra que se venía desarrollando, cuando funcionaba en el país un régimen constitucional; y que continuó, luego de esa fecha, sin cambiar sus objetivos, así como la modalidad de su ejecución, hasta su término apreciado a fines de 1977, principios de 1978.

Durante esos tremendos años de guerra, las Fuerzas Armadas mantuvieron la decisión de restaurar la plenitud del régimen constitucional, luego de que se afirmara el triunfo militar y se consolidara la paz. Por ello, sus integrantes tuvieron -y continúan teniendo- la convicción de haber prestado un inestimable servicio a la Nación agredida, derrotando a su enemigo, y facilitando con su acción, el restablecimiento del sistema republicano de vida que marca nuestra Constitución Nacional.

Por todo lo expuesto, reclamo para el pueblo argentino en general y para sus Fuerzas Armadas de Seguridad y Policiales en particular, el honor de la victoria en la guerra interna ya descripta.

Lamento sí, las secuelas que deja toda guerra y valoro el sufrimiento de quienes, con auténtico dolor, lloran por sus seres queridos mutilados o muertos; así como deploro a quienes especulan con el dolor ajeno, que ni siquiera tangencialmente los ha rozado, pero que no trepidan en transar pingües negocios, a la sombra de las banderas de los derechos humanos.

Reitero que asumo en plenitud mis responsabilidades castrenses, con total prescindencia de mis subordinados, que se limitaron a cumplir mis órdenes; órdenes ajustadas a la doctrina vigente, volcada en los reglamentos en vigor a la fecha y que fueron calificadas como inobjetables por el Consejo Supremo de las FF AA.

*

Habíamos ganado la guerra en el campo militar; lamentablemente, no supimos afirmar esa victoria en el campo político. Se cumplía así lo expresado en un manifiesto producido por el terrorismo subversivo en el año 1977 que expresaba: A los militares, no pudimos doblegarlos por el temor al combate; es momento de replegarse sobre las bases y esperar. (Para entonces, los cabecillas huían hacia el exilio y los militantes debían mimetizarse dentro de la sociedad). Continuaban diciendo: Cuando llegue el tiempo de la política, y sobrevenga en ellos el temor a practicarla porque no saben hacerla, será el momento de volver a la lucha para derrotarlos en ese campo.

No hay duda que los enemigos derrotados ayer, cumplieron con sus propósitos. Hoy gobiernan nuestro país y pretenden erigirse en paladines de la defensa de los derechos humanos que ellos -en su tiempo- no titubearon en conculcar en grado superlativo.
Escudados en la impunidad que hoy les brinda una justicia asimétrica y vaciada de derecho, no necesitan ya de la violencia para acceder al poder, porque están en el poder y, desde él, intentan la instauración de un régimen marxista a la manera de Gramsci, tomando como rehenes a las instituciones de la República y haciendo de ella, una simple expresión verbal, ajena a lo que prescribe nuestra Constitución Nacional.

Gramsci puede estar satisfecho de sus alumnos. La Constitución Nacional guarda luto por la República desaparecida.


*

Señores Jueces:

Reitero que ustedes no son mis jueces naturales; no obstante, en mi carácter de preso político, deseo manifestar lo siguiente: Las garantías constitucionales de las que gozamos quienes somos juzgados en este contexto, constituyen una farsa que, para ser interpretada, requiere de condiciones histriónicas que no poseo. Además, todo el poder político ha sido encauzado para lograr nuestra condena, a cualquier costa y por cualquier medio. Por ello, me he abstenido de alegar en una defensa que no guarda sentido.

Por otra parte, con este enjuiciamiento, desconociendo las garantías del debido proceso -entre otras la cosa juzgada y la irretroactividad de la ley penal- se pretende que, a través de la sentencia que vayan a dictar, homologuen una decisión política adoptada con sentido de revancha, por quienes, después de ser militarmente derrotados, se encuentran hoy ocupando los más diversos cargos del Estado.

Esta irregular situación, que bien podríamos calificar como terrorismo judicial, y que pudo disimularse mediante las formalidades de un debate, no bastó para que, conceptualmente, el derecho quedara afuera de la administración de justicia, produciendo su vaciamiento.

Frente a esa realidad que no está en mis manos modificar, asumiré, bajo protesta, la injusta condena que se me pueda imponer, como contribución de mi parte al logro de la concordia nacional; y la he de ofrecer a modo de un acto de servicio más, que debo prestar a Dios Nuestro Señor y a la Patria.

Con ello pretendo cumplir con mi conciencia. Cumplan ustedes con la suya.

EPILOGO

Desde los tiempos más remotos -y así lo dice la Biblia- las sociedades recurrieron a la figura del chivo expiatorio para lavar sus culpas colectivas y, de esa manera, acallar sus conciencias.

La sociedad argentina, que fue principal protagonista de uno de los momentos más cruciales de nuestra historia reciente, abrumada por una tremenda campaña de acción psicológica, no escapó a aquella regla. Y lo hizo, aunque resulte penoso reconocerlo, permitiendo que se malversara la verdad histórica, mediante la aceptación de una visión hemipléjica de la misma, acerca de acontecimientos que costaron la vida de muchos conciudadanos, civiles y militares, que cayeron por defender a la Patria, o en pos de ideales equivocados.

Con esa actitud, sólo se ha logrado sembrar la discordia y anidar el odio en muchos corazones hermanos, postergando con ello la tan ansiada unión nacional.

Pareciera, llegado el tiempo para que la sociedad toda, a través de su dirigencia, asuma su protagonismo perdido; y, dejando de lado la memoria asimétrica predicada desde los círculos oficiales; fuera de cualquier especulación sectorial o de escapismos hipócritas; promueva -mediante un diálogo superador- el exhaustivo e imparcial examen necesario sobre los terribles años de nuestra última contienda interna, de tal manera que nos permita dejar atrás, sin cargos de conciencia, un luctuoso y traumático pasado.

Entregaremos así, a quienes nos sucedan, un legado que les ayude a superar los desencuentros padecidos por nuestra generación. Sin olvido, pero también sin rencor: para no repetir los errores del pasado; con justicia, pero no con venganza: dando y quitando con equidad a quien debe dársele y quitársele; en busca sólo de la unión nacional, concebida -al decir de Ortega y Gasset- como un proyecto compartido de Nación; de manera tal que podamos mostrarnos ante el Mundo, como un País libre, pujante, abierto a la concordia, reconciliado y en paz.

Quiera Dios Nuestro Señor que así sea.-

DE NUESTRO BLOGS: www.porlamemoria-miguel.blogspot.com.ar


"EL GENERAL DE LA GUERRA"...ALEGATO DEL TTE. GENERAL JORGE R. VIDELA...PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA, PERÍODO 29 de marzo de 1976-29 de marzo de 1981...Por La Vedad Histórica...Por La Victoria Final...Titulado, comentado y publicado por Miguel

"LOS MISERABLES"---"ALGUNO DE LOS GRANDES TRAIDORES A LA PATRIA"...ESTOS SON ALGUNOS GRANDES TRAIDORES A LA PATRIA, SON LOS MISERABLES QUE SE PASARON A LAS FILAS DEL TERRORISMO PARA ATACAR A SU PROPIO PAÍS...SON LA VERGÜENZA DE LA NACIÓN ARGENTINA...CONOCELOS...


SOLDADOS TRAIDORES QUE PARTICIPARON COMO TERRORISTAS---- Testimonio Hacia fines de 1975, principios de 1976, nos enteramos que la conducción de Montoneros había creado una estructura denominada “soldados”. Esa rama dependía de la inteligencia de la organización. La información que surgió años mas tarde indica que fue Horacio Verbitsky el que la propuso a la Conducción Nacional. Muchos de los que la integraron venían del departamento de prensa y propaganda de Montoneros. El fin fue detectar a los que iban a entrar al servicio militar obligatorio o “captar” a los que ya estaban cumpliéndolo para que les proporcionaran información sobre futuros “blancos” (oficiales y suboficiales) y conocer el movimiento interno de las unidades. Libro Nadie Fue, Juan B. Yofre, Pág. 319.---- AQUI, LOS MISERABLES TRAIDORES A LA PATRIA----1. Soldado conscripto traidor Félix Roque Giménez el 19/02/73 permite al ERP, el copamiento del Batallón de  Comunicaciones 141 de la ciudad de Córdoba, con el robo de gran cantidad de armamento, 250 armas entre fusiles ametralladores, fusiles, pistolas ametralladoras, lanzagranadas y pistolas, todas armas de guerra. Según un número extra de la revista Estrella Roja, fue condecorado. 2. Soldado conscripto traidor Julio Provenzano el 30/03/73 permite al ERP, intento fallido atentado con explosivos en el edificio Libertad, Comando de la Armada, en la Capital Federal. Muere el conscripto terrorista, al explotar en un baño la bomba que manipulaba previo a instalarla en el lugar elegido para el atentado. Era el hermano del otro Provenzano, amnistiado, luego sucesivamente miembro del ERP y en la década del 80 del MTP, muerto en combate en el copamiento del Regimiento de la Tablada en 1989, en pleno gobierno constitucional radical. La revista Estrella Roja lo reflejó en su número del 03/04/73. 3. Soldado conscripto traidor Hernán Invernizzi, hijo de la conocida psicóloga y militante progresista Eva Giberti, actuó como entregador de sus camaradas en el Cdo Sanidad del EA en Capital Federal, el 06/09/73 realizado por el ERP. Con el objetivo de robar el armamento existente. En el ataque a la guardia combaten y son heridos de gravedad el Teniente Eduardo Rusch y el soldado Osvaldo Dedged al cual, por haber combatido contra el terrorismo, no le corresponderá en la memoria activa el status de chico de la guerra, este título solo es asignado por los propagandistas marxistas a los miembros de las organizaciones terroristas y a aquellos que lucharon bravamente en las Malvinas, por ser estos últimos pretendidas víctimas del gobierno militar y no de las tropas inglesas que vinieron a recuperar a sangre y fuego la colonia recién perdida. Las exitosas operaciones de recuperar el Comando estuvieron a cargo de fuerzas del Regimiento Patricios, cuyo 2do Jefe Tcnl Raúl D. Hardoy encabeza a su gente en el puesto de mayor riesgo y muere en combate. No se conoce si la nueva Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo incluirá entre los nombres que colocará en el proyectado nuevo monumento de la Costanera Norte, el cual al parecer solo será para un bando, los terroristas caídos en la guerra civil de los setenta. 4. Soldado conscripto traidor Mario Pettiggiani entregador el 12/08/74 de la Fábrica Militar de Explosivos de Villa María Córdoba, al ERP con robo de numeroso armamento y secuestro del My del EA del V. Larrabure, asesinado un año después en cautiverio. Fueron gravemente heridos en el combate inicial el soldado José C. Fernández y el Cap. Roberto A. García. Este último fue tomado prisionero y dado por muerto fue abandonado en la ruta, esposado, golpeado, quemado por cigarrillos y con diez impactos de bala. Salvó su vida por milagro. Además en sucesivas escaramuzas durante el contraataque de las fuerzas legales y la retirada de los terroristas, murieron tres de estos y dejaron un herido. Murió además el Cabo de Policia Marcelino Cuello y resultaron heridos en combate tres soldados, un oficial y tres agentes policiales. Los terroristas consiguieron robar 100 fusiles, 60 pistolas ametralladoras y unos 10 fusiles ametralladoras, algo fundamental para la lucha en el monte tucumano. El parte de guerra salio publicado en la revista El Combatiente, el 14/08/73. 5. Soldado conscripto traidor Horacio Stanley el 19/04/75 entregador del Batallón de Arsenales Fray Luís Beltrán en San Lorenzo al ERP, con el robo de 170 fusiles y otras 45 armas de diferentes tipos. Es asesinado el Cnl Arturo Carpani Costa, quién vivía cerca del Batallón y se presentó armado para participar en el combate, además fueron heridos un oficial, cuatro suboficiales y dos soldados. Participaron 70 terroristas en cinco vehículos y se realizaron varias operaciones de diversión y apoyo en las rutas, contra patrulleros y destacamentos policiales. 6. Soldado conscripto traidor………., el 18/08/75 del copamiento del Tiro Federal de la Capital Federal. Es asesinado el Cap Miguel A. Keller al resistirse y entablar combate, son robados setenta fusiles, cuatro ametralladoras y veintiuna pistolas. ERP, copamiento del Tiro Federal en la Capital, mientras se encontraba practicando un pelotón de 7 hombres del EA, uno de los cuales era un conscripto entregador del ERP. 7. Soldado conscripto traidor Luís Roberto Mayol, entregador el 05/10/75 para el intento de copamiento del RIMte 29 Formosa por la OPM Montoneros con siete pelotones de esa organización, con un total de 100 efectivos. Planificado por el Oficial Superior Raúl C. Yaguer NG Mario y como jefe operativo Mario Konkurat NG Sebastián. Mueren dieciséis terroristas, él ejercito tiene doce muertos y la policía dos. Seis de los muertos son soldados del EA,(Ejército Argentino), ametrallados a quemarropa mientras estaban desarmados bañándose en las duchas y otros 4 durmiendo la siesta. Parte de los terroristas escapan en un Boeing 737 con pasajeros secuestrados en el aeródromo local; este es aterrizado en un campo de Santa Fe, totalmente inadecuado para ello, solo por la habilidad de los pilotos de AA y mucha suerte es que no ocurre una tragedia aun mayor. De allí los terroristas escapan por tierra. La cúpula terrorista y heridos son trasladados en un avión Cessna de la Gobernación de Corrientes a una arrocera de esa Pcia en Nueva Valencia, donde se encontraba una Posta Sanitaria con tres médicos y enfermeras para su atención. Soldado Mayol perteneciente a Montoneros pertenecía a la Regional Litoral, operaba en Santa Fe, habría participado de la voladura del Club del Orden como integrante de las FAR destinado inicialmente al B. Arsenales 121, de San Lorenzo y debido al intento de copamiento de esta unidad militar el 21/04/75 por el ERP, fue reasignado al RIMte 29 por sospechoso. 8. Soldado conscripto traidor Miguel Romero, el 09/02/76 del intento de envenenamiento del Gral Acdel Vilas, quien acababa de dejar el comando del victorioso Operativo Independencia tucumano. 9. Soldado conscripto traidor Sergio Tarnopolsky, el 02/06/76 intento de voladura de la ESMA. 10. El ex- conscripto traidor de la policía Jorge Salgado, el 02/07/76 atentado con explosivo en el comedor de Superintendencia de Seguridad Federal de la PFA: 11. Empleados policiales traidores de Buenos Aires Alfredo G. Martínez (estudiante de abogacía) y su esposa Diana B. Wlichky, el 16/10/76 atentado con explosivos en la oficina del Subjefe de Policía en La Plata. 12. Empleado civil traidor, José Luís de Dios el 15/12/76 atentado con explosivos con múltiples asesinatos, 14 muertos y 20 heridos, en el micro cine de la Subsecretaría de Planeamiento del Ministerio de Defensa. 

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"LOS MISERABLES"---"ALGUNO DE LOS GRANDES TRAIDORES A LA PATRIA"...ESTOS SON ALGUNOS GRANDES TRAIDORES A LA PATRIA, SON LOS MISERABLES QUE SE PASARON A LAS FILAS DEL TERRORISMO PARA ATACAR A SU PROPIO PAÍS...SON LA VERGÜENZA DE LA NACIÓN ARGENTINA...CONOCELOS...Titulado, comentado y publicado por Miguel...

"NOTICIAS DE LA GUERRA que hoy continúa"...ANTES Y DESPUÉS DE 1976...El TERRORISMO EN ARGENTINA asesina al Capitán del Ejército de 33 años, Miguel Ángel Paiva un 2 de octubre de 1974...TERRORISTAS secuestran a la Sra Ana María Constantinidis de Kokinis, de 28 años, hija de un policía retirado, un 28 de junio de 1975...Fines de junio de 1971, escapan de la cárcel cuatro peligrosas terroristas...


DE NUESTRO BLOGS:  www.porlamemoria-miguel.blogspot.com.ar"...ASÍ CUMPLIMOS CON EL JURAMENTO Y FUIMOS A COMBATIR AL TERRORISMO:"¿Juráis a la Patria seguir constantemente su bandera y defenderla hasta perder la vida?"...A LO QUE RESPONDIMOS SIN TITUBEAR: ¡¡¡¡ SI, JURO !!!.. " Marchad hacia la victoria con la protección de Dios, nuestro Señor, que pido para todos vosotros..."...Así, la Sra Presidenta de la Nación Argentina María Estela Martinez de Perón, nos mando a combatir al enemigo terrorista, a los enemigos de la Patria, los llamo "ateos, mercenarios, inhumanos y delirantes", también advirtió: " (...) nadie tiene derecho a sentirse ajeno o incrédulo. Y si así fuera, las jóvenes vidas de argentinos tronchadas resultarían un sacrificio estéril, un infame anatema sobre la conciencia de todos los argentinos. CUMPLIMOS CON EL MANDATO, CUMPLIMOS CON LA PATRIA, VENCIMOS EN EL CAMPO DE BATALLA AL ENEMIGO TERRORISTA, A LOS ASESINOS DE NIÑOS, A LOS ASESINOS DE LA POBLACIÓN CIVIL, A LOS ASESINOS DE HOMBRES VALIENTES DE TODAS LAS FUERZAS...Hoy, muchos de estos asesinos estan en el gobierno kirchnerista y desde las sombras disfrazados de demócratas imponen su venganza, pero del peso de sus crímenes no se podrán liberar núnca, quizás puedan engañar a este pueblo que " hace como que no los conoce", pero ante los ojos de Dios, El Mas Grande no los podrán ocultar y a esto les deberán agregar "la solución final" bestial que se le están aplicando a los antiguos guerreros de la Patria, hoy ya ancianos sometidos a la cárcel, borrados sus derechos humanos. Pero les advierto, son guerreros de la Patria, podrán destruir sus cuerpos, pero no sus espíritus, porque debe entender el enemigo que estos hombres SON HOMBRES DE HONOR!!!!, y por último, hago mia las palabras de la Sra Presidenta de la Nación Argentina María Estela Martinez de Perón: "...nadie tiene derecho a sentirse ajeno o incrédulo. Y si así fuera, las jóvenes vidas de argentinos tronchadas resultarían un sacrificio estéril, un infame anatema sobre la conciencia de todos los argentinos"...Titulado, comentado y publicado por Miguel.


Paula Lambruschini



Siempre nos preguntan "Pero quiénes fueron los asesinos?" y en muchos de los casos se sabe quiénes fueron los responsables de tanto dolor, pero las condenas fueron pocas en los 70´s porque luego de la amnistía del 73 a los terroristas, los jueces sufrían constantemente atentados, por lo que el terror lograba que no fueran condenados y actualmente los jueces son cómplices en la impunidad que el Estado argentino asegura a estos asesinos.


Ayer recordamos el caso del Capitán Paiva, pocos días después los diarios informaban que los asesinos eran Mario Favario (fallecido), Jorge Carlos Molina (fallecido) y Sara Albertina López Dupuy esposa del primero (vive en la ciudad de Rosario).

Cuando en el 2010 CELTYV reabrió la causa judicial presentamos recortes de diarios como éste, pero el Poder Judicial nada hizo para investigar, pese a estar una de las culpables viva. Esta señora que vive en el centro de Rosario, nunca ha respondido por participar en el asesinato de un inocente en plena democracia, recordemos estos nombres y apoyemos a los que luchan para que la Justicia llegue algún día a nuestro país!!




Paula Lambruschini
2 de octubre a las 10:50 ·


Se acercaron hasta él sin levantar sospechas. Eran tres terroristas. Él estaba esperando el colectivo 15 en la parada de siempre. Vestía y estaba en condición de civil. El Capitán del Ejército de 33 años, Miguel Ángel Paiva, moría acribillado de 12 disparos ese 2 de octubre de 1974, en Palermo. Dejó atrás a una esposa y cuatro hijos. El autor material de los disparos fue Mario Eduardo Favario –amnistiado por Cámpora en 1973. La mujer que conducía el auto en que se fugó el asesino era su esposa, Sara Albertina López Dupuy, y uno de los co-autores fue Jorge Carlos Molina. Todos ellos pertenecían al ERP, quien se adjudicó el brutal asesinato en su revista de propaganda, “Estrella Roja” Nº 43. Y sin embargo, el dolor de la familia Paiva no terminaría allí…diez años después, fallecería uno de los hijos de los Paiva, Diego Santiago, de 15 años.
CELTYV reabrió la causa legal por el asesinato del Mayor (PM) Paiva, pero la justicia Argentina sigue negándoles Verdad, Justicia y Reparación a las víctimas del terrorismo mientras el Estado encumbra a sus atacantes.
Hoy CELTYV acompaña a la familia Paiva en un nuevo aniversario del comienzo de su calvario, recordando a Miguel Ángel y a Diego con todo el cariño y respeto que se merecen, haciéndoles saber que no están solos y que hay quienes seguiremos luchando por la Verdad, Justicia y Reparación



Ana María Constantinidis de Kokinis, de 28 años, fue secuestrada un 28 de junio de 1975. En Lanús, provincia de Buenos Aires, Ana María fue abordada sobre la avenida Pavón y obligada a subir al auto de sus secuestradores.
A fines del 1974, el padre de Ana María trabajaba para una empresa de seguridad y había participado en la detención de dos terroristas que habían intentado atentar contra el negocio que él custodiaba. Desde entonces, la familia había recibido repetidas amenazas sobre el secuestro de Ana María, que finalmente se concretó. Afortunadamente, después de ocho días, ella logró escapar del hotel en donde la mantenían cautiva.
Como observamos, a los terroristas no les bastaba con agredir, sino que después se ensañaban con vengarse de quienes intentaban preservar el orden. Por eso les pedimos ayuda para difundir estas historias, entre todos podemos lograr Justicia, Verdad y Reparación




Paula Lambruschini

A fines de junio de 1971, escaparon de la Cárcel Correccional de Mujeres, 4 peligrosas terroristas, los diarios del 1° de julio informaban con foto quiénes eran estas mujeres detenidas por cometer actos terroristas. Lidia Malamud era esposa de uno los líderes de las FAL, se encuentra desaparecida. Ana María Solari no se sabe nada más de ella y Amanda Peralta fue la primer mujer guerrillera participante de Taco Ralo, en 1968 y una de las fundadoras de FAP que falleció en Suecia en 2009. Desgraciadamente la historia oficial las rescata sin mencionar su pasado violento e impune. Hoy las nuevas generaciones conocen una historia distorsionada, donde las verdaderas víctimas, las víctimas del terrorismo, han sido eliminadas para garantizar la impunidad de sus victimarios y ensalzar sus acciones violentas y antidemocráticas. Conocer la historia completa, permite aprender y no repetir errores tan dolorosos como los ocurridos en los 70´s

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"NOTICIAS DE LA GUERRA que hoy continúa"...ANTES Y DESPUÉS DE 1976...El TERRORISMO EN ARGENTINA asesina al Capitán del Ejército de 33 años, Miguel Ángel Paiva un 2 de octubre de 1974...TERRORISTAS secuestran a la Sra Ana María Constantinidis de Kokinis, de 28 años, hija de un policía retirado, un 28 de junio de 1975...Fines de junio de 1971, escapan de la cárcel cuatro peligrosas terroristas...Esta es una valiosa recopilación de información rescatada por la páginas "Paula Lambruschini y CALTYV" y que te la presentamos en nuestro blog para que entiendas que el terrorismo en Argentina no comenzó en "1976" como te quieren hacer creer, todo lo contrario, comenzó mucho antes. Por La Verdad Histórica...Por La Victoria Final...Titulado, comentado y publicado por Miguel...

viernes, 2 de octubre de 2015

"ALEGATO DEL GENERAL DE DIVISIÓN LUCIANO BENJAMÍN MENENDEZ 22 DE DICIEMBRE DEL 2010"---En este alegato queda perfectamente demostrado que los asesinos terroristas jamas lucharon por la Democracia simplemente porque cuando el terrorismo decidió atacar al pueblo Argentino estábamos en Democracia, fue antes de 1976 en plena Democracia...


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"ALEGATO DEL GENERAL DE DIVISIÓN LUCIANO BENJAMÍN MENENDEZ  22 DE DICIEMBRE DEL 2010"---En este alegato queda perfectamente demostrado que los asesinos terroristas jamas lucharon por la Democracia simplemente porque cuando el terrorismo decidió atacar al pueblo Argentino estábamos en Democracia, fue antes de 1976 en plena Democracia...Por La Verdad Histórica...Comentado, titulado y publicado por Miguel...


El jueves 22 de diciembre 2010, el General Menéndez volvió a hacer uso de la palabra en el juicio Oral y Público que ese mismo día terminaba en Córdoba. Menéndez sabía como casi todos, que la sentencia estaba cantada. Quizás por eso no le sorprendió, si bien el dolor que como militar de pura cepa lleva en su corazón es grande. A pesar de eso, y en vísperas de la Navidad, una vez más el ex Comandante del III Cuerpo del Ejército miró a todos a los ojos y con la frente en alto, porque está convencido que “ha cumplido con su deber de soldado”, leyó su alegato que sin duda, será parte importante de la historia argentina. Esa misma tarde le dictaron nuevamente “prisión perpetua”. A continuación las valientes palabras de Menéndez para que usted saque sus propias conclusiones y el pedido otra vez en esta Navidad, que el Niño Dios nos traiga verdadera justicia y paz a todos los argentinos: ALEGATO DEL GENERAL LUCIANO B. MENÉNDEZ. Han desfilado por este tribunal cien testigos. Todos o casi todos ellos y las supuestas víctimas eran en 1974/75, militantes de alguna de las organizaciones ilegales que en ese entonces asolaban nuestro País. Eran pues, combatientes. Esto demuestra que las FFAA nunca atacamos a población civil, por lo cual aún si fueran ciertos los crímenes que se nos achacan, no podrían ser calificados de Lesa Humanidad y estarían prescriptos a la fecha. Todos o casi todos los presos fueron juzgados por un juez federal y condenados por él. Pero ninguno de ellos explica el verdadero motivo de su detención, aunque el solo hecho de su militancia en una organización ilegal ya era un delito y la sentencia del Juez confirmó que habían participado en alguna acción armada. Los sentenciados por el Juez cumplieron su condena y salieron en libertad. Por otra parte, al pertenecer al enemigo, como uno de los testigos nos llamó, su testimonio no puede aceptarse por estar viciado de nulidad por la evidente parcialidad que muchos testigos se encargaron de exhibir ante el Tribunal. Además puedo preguntarme porqué se nos juzga a nosotros cuando un juez los condenó a ellos y fue un asunto legalmente terminado. Ahora vuelve a empezar, pero son los revolucionarios del 70 quienes nos acusan por haberlos condenados en 1975. Otra cosa que campea en las declaraciones de los testigos y en las expresiones de los abogados de la querella, es la confusión y la fusión que hacen los nombrados entre la Guerra Contrarrevolucionaria y el Gobierno Militar, pretendiendo que ambas cosas son lo mismo y que fueron absolutamente contemporáneas. Con este cambio de fechas y propósitos, ellos arguyen que los terroristas del 70 actuaron en defensa de la democracia puesto que se oponían a un gobierno de facto, y pretenden que los militares desde el gobierno los perseguían por pensar distinto o, como alguno de los testigos y ex preso dijo con singular soberbia, “simplemente por pensar”. La realidad es que un año antes del 24 de marzo del 76, el gobierno electo constitucionalmente nos ordenó a las FFAA, de Seguridad y Policiales aniquilar a la subversión en Tucumán y seis meses después ese mismo gobierno nos ordenó aniquilar la subversión en todo el territorio nacional. La Guerra Contrarrevolucionaria pues, empezó un año antes que el gobierno militar, y los procedimientos usados por las FFAA y de Seguridad y Policiales no cambiaron en nada antes y después del 24 de marzo, simplemente porque eran los que las Leyes y Reglamentos militares prescribían para luchar contra el terrorismo marxista. Nuestros enemigos fueron los terroristas marxistas, como quedó demostrado por los testigos que desfilaron frente al tribunal, y jamás se persiguió a nadie por sus ideas políticas nacionales. Pero para demostrar la falacia de quienes ahora pretenden haber sido “jóvenes idealistas” que luchaban por la democracia, nada mejor que citar las palabras de los guerrilleros a quienes derrotamos: Caparrós -montonero- dice: “La subversión marxista -o más o menos marxista, de la que yo formaba parte- quería, sin duda, asaltar el poder en la Argentina para cambiar radicalmente el orden social. No queríamos un país capitalista y democrático: queríamos una sociedad socialista, sin economía de mercado” y cuya “forma política no sería la democracia burguesa que condenábamos cada vez que podíamos.” Del libro de Alfonso Lesa “La Revolución Imposible”, extraigo las siguientes citas: dice Carlos Masseti del ERP: “Yo digo que por suerte no ganamos. Porque no creo que hubiéramos sido capaces de escapar a la tentación totalitaria porque veníamos formados en el totalitarismo.” Luis Matini, sucesor de Santucho en la conducción del ERP expresa en el mismo libro: “¿Qué habría pasado si el ERP hubiera triunfado? ¿Hubiera prevalecido la idea de establecer la democracia o de adoptar una dictadura del proletariado? No nos chupemos el dedo. La verdad es que nosotros nunca pensamos en la democracia. Nosotros pensábamos en la democracia en términos de Lenín, como un paso, un instrumento para el socialismo, teníamos toda la concepción leninista más dura.” Estos testimonios, sumados al análisis crítico de la historia, permiten a cualquier persona que se interese en el tema concluir que la actual versión oficial del asunto es simplemente falsa. Pero quien mejor desenmascara estas falsedades, es Tzvetan Todorov, un filósofo francés de origen búlgaro que estuvo hace poco en nuestro país, y al que llevaron a visitar los llamados “museos de la memoria”. Este intelectual, manifiesta sobre el catálogo del Parque de la Memoria “Pero no se puede comprender el destino de esas personas sin saber por qué ideal combatían ni de qué medios se servían. El visitante ignora todo lo relativo a su vida anterior a la detención: han sido reducidas al papel de víctimas meramente pasivas que nunca tuvieron voluntad propia ni llevaron a cabo ningún acto. Sin embargo, su tragedia va más allá de la derrota y la muerte: luchaban en nombre de una ideología que, si hubiera salido victoriosa, probablemente habría provocado tantas víctimas, si no más, como sus enemigos. En todo caso, en su mayoría, eran combatientes que sabían que asumían ciertos riesgos. La manera de presentar el pasado en estos lugares seguramente ilustra la memoria de uno de los actores del drama, el grupo de los reprimidos; pero no se puede decir que defienda eficazmente la Verdad, ya que omite parcelas enteras de la Historia. En cuanto a la Justicia, si entendemos por tal un juicio que no se limita a los tribunales, sino que atañe a nuestras vidas, sigue siendo imperfecta: el juicio equitativo es aquel que tiene en cuenta el contexto en el que se produce un acontecimiento, sus antecedentes y sus consecuencias.” Indudablemente, la opinión del Sr. Todorov es muy distinta a la que quisieron arrancarle sus anfitriones con sus visitas guiadas. Lo que verdaderamente pasó, fue que hace 60 años, la guerra estalló repentina y brutalmente en nuestro país. Sin tener arte ni parte, simplemente porque estábamos en la ruta de conquista del comunismo internacional, los argentinos sufrimos el asalto de los subversivos marxistas que por orden y cuenta de la Unión Soviética y de su sucursal americana, Cuba, se proponían someter a nuestro país y a toda Latinoamérica a su sistema y sumarnos a sus satélites. Era la guerra. Pero la más total de todas las guerras. La Guerra Revolucionaria. No se trataba de pretender arrancarnos un pedazo de territorio, o un paso entre dos océanos, o una zona de influencia geopolítica o económica. A lo que la subversión apuntaba era al alma de nuestro pueblo para someterlo a un régimen despiadado y brutal. Como su nombre lo indica, la Guerra Revolucionaria revoluciona el modo de vida del pueblo que elige como víctima. El propósito de los subversivos al declararnos la Guerra Revolucionaria era asaltar el poder para instaurar un régimen comunista bajo el cual, en lo externo nos convertiríamos en un satélite de Rusia y en lo interno, dejaríamos de ser libres para pensar, expresarnos, poseer bienes, decidir qué hacer con ellos, entrar y salir del país, disponer de nuestras vidas y la de nuestras familias, porque todo pertenecería y sería manejado por el estado totalitario. Se equivocan los que creen y mienten quienes lo afirman, que el pueblo fue un convidado de piedra en la Guerra Revolucionaria. Por el contrario, el pueblo era el objetivo al que pretendía dominar la subversión. Por eso nos agredió, para apoderarse de nuestro pueblo. Y por eso los vencimos. Porque nuestro pueblo percibió claramente que sus FF.AA. lo defendían de los terroristas que lo atacaban. Y se alineó con nosotros brindándonos su apoyo. En el mundo se reconoce que las guerras ofensivas o de agresión son injustas. La invasión armada del terrorismo marxista constituye, por lo tanto, una guerra injusta, sujeta a la sanción internacional. Las primeras manifestaciones de Guerra Revolucionaria fueron dos campamentos de guerrilleros: los Uturuncos, en los montes tucumanos en 1959, y otro en Orán en 1964. Justamente durante los gobiernos del Dr. Frondizi y el del Dr. Illia. Ambos gobernantes inobjetablemente democráticos, no sólo por ser electos por el pueblo, (que allí no termina la democracia, sino que empieza) sino también por su ejemplar ejercicio del Poder. No pueden pretextar los guerrilleros que eran pacíficos ciudadanos buscando defender la democracia, porque la democracia estaba bien defendida por esos gobiernos. La persecución a los delincuentes subversivos no fue, como ellos pretenden, represión a los opositores políticos de los gobiernos militares. La subversión desató una guerra en nuestra Patria desde 1960 en adelante, bajo gobiernos de todos los signos. De quién eran opositores? Y quién los perseguía? Frondizi? Guido? Illia? Perón? Lo cierto es que La Nación Argentina, para defenderse de la agresión subversiva ensayó todos los métodos desde 1964, no importa de qué signo fuera el gobierno de turno. El terrorismo marxista desbordó todas las previsiones del estado nacional, incluida una corta intentona ilegal desarrollada en 1975, en la que el gobierno recurrió al terrorismo de estado con la AAA. Así, la subversión llegó a conformar verdaderos ejércitos clandestinos, con su dirección política, sus contactos y respaldos internacionales, sus combatientes organizados en comandos y unidades a imitación de las militares, sus organizaciones de inteligencia, sus apoyos logísticos de sanidad, materiales, transportes y munición, sus ramificaciones de reclutamiento, difusión y propaganda, sus programas de instrucción política y militar en el país y en el extranjero, sus sistemas de relevos y descansos, etc. Ante el crecimiento en efectivos y en peligrosidad de estas bandas, que llegaron a reunir 40.000 hombres (las Brigadas Rojas de Italia nunca superaron los 1000 hombres), finalmente la Nación Argentina, por Decreto Presidencial Nº 2770/75 creó el Consejo de Seguridad Interior presidido por el Presidente de la Nación e integrado por todos los ministros y los comandantes de las FFAA, para dirigir los esfuerzos nacionales para la lucha contra la subversión, y ordenó a sus FFAA, por decreto presidencial Nº 2772/75 (ambos firmados por el Presidente Luder) que “procedan a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del País”. Esa expresión “aniquilar el accionar” ha servido a los terroristas de pretexto para afirmar que las fuerzas legales nos excedimos, como si se pudiera hacer una separación entre el accionar y los hombres; máxime en la Guerra Contrarrevolucionaria, donde operábamos contra un enemigo que cuando su grupo era aniquilado, se sumaba a otro o seguía actuando individualmente. Por suerte, el Consejo de Seguridad Interior, que era el organismo que dirigía la guerra fue más concreto y en su Directiva Nº 01/75 fijó a las FFAA, de Seguridad y Policiales la misión de “ejecutar la ofensiva en todo el ámbito del territorio nacional para detectar y aniquilar las organizaciones subversivas” y para más claridad todavía agregó: “Las acciones deben tender a aniquilar los elementos constitutivos de las organizaciones subversivas”. La Argentina rechazó la agresión armada marxista. Pero no sin sufrimiento. Pues las fuerzas subversivas ensangrentaron al país durante 10 años, en los que asesinaron a 1500 personas, de las cuales el 60 % eran miembros de las FFAA. ,de Seguridad y Policiales y el 40 % eran civiles, empresarios, gremialistas, políticos, funcionarios, sacerdotes, mujeres, niños; e hirieron a muchos más. Secuestraron a 1750 personas. Cometieron 21600 atentados terroristas (6 por día). De nuevo para tener dimensiones comparadas, las Brigadas Rojas realizaron 300 atentados en toda su campaña. Las Fuerzas Armadas aplicando las leyes y reglamentos militares en vigencia, cumplieron en pocos años la misión encomendada por la Nación de vencer al enemigo, y al acortar la guerra ahorraron sufrimientos a La Patria. Comparémonos con Colombia que desde hace 60 años soporta el flagelo constante de la guerrilla terrorista, la cual todavía controla una parte del país y arrastra su corte de secuestrados y muertos que se calculan en más de 100.000. Y nosotros estamos siendo juzgados. Tenemos el dudoso mérito de ser el primer país en la historia del mundo que juzga a sus soldados victoriosos que lucharon y vencieron por orden de y para sus compatriotas. Ostentamos ese triste record del que se enorgulleció aquí el fiscal adjunto por la sencilla razón de que, como es lógico, nadie nos lo disputa, está desierto. Ahora la Justicia Nacional nos juzga por supuestos crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas en la Guerra Contrarrevolucionaria. Se nos señala además, en actitud pedante, que debimos utilizar el Código Penal en lugar de las armas. ¿Pero es que no recordamos que la Nación Argentina usó la ley y la justicia para tratar de combatir el accionar del terrorismo marxista antes de ordenarle a sus Fuerzas Armadas el uso de las armas? Y eso a pesar de los crímenes atroces cometidos por el terrorismo marxista entre 1960 y 1975. Tanto aguantó la Nación antes de decidirse a usar las armas que recuerdo un comentario despectivo que circulaba por esos años en el que se nos decía que los militares sabíamos morir pero no sabíamos matar. ¿Por qué se cambió de procedimiento y las autoridades legalmente constituidas de la Nación finalmente ordenaron a las Fuerzas Armadas “iniciar operaciones militares para aniquilar a la subversión”? ¿Por qué los jueces que hoy nos juzgan aceptaron suspender su tarea de controlar el accionar de las fuerzas armadas subversivas vía la aplicación del Código Penal y entregaron esta responsabilidad a las Fuerzas Armadas legales? Si el trabajo judicial hubiera sido eficaz, lo lógico hubiera sido que el Poder Judicial no permitiera transferir sus responsabilidades. Recordemos una vez más que las Fuerzas Armadas combatieron al terrorismo marxista más de un año en Tucumán y seis meses en todo el País, bajo las órdenes y la supervisión de un gobierno electo legalmente en el que funcionaban todas sus instituciones y sus poderes. Y entonces, con las Fuerzas Armadas empeñadas en combate, ¿cómo es que entre febrero de 1975 y marzo de 1976, ningún juez, ningún legislador, ningún funcionario, ningún periodista, reclamó por los supuestos excesos de las Fuerzas Armadas? ¿Será que en 1975 nadie en la Nación, ni el Poder Ejecutivo, ni el Legislativo, ni el Judicial, ningún funcionario ni periodista, imaginó para frenar la agresión del terrorismo marxista otra solución que usar las armas? ¿Será que se comprendió entonces, como lo prueban numerosos artículos periodísticos de la época, que enfrentábamos una guerra, y que el Poder Judicial con el Código Penal no podía librar una guerra? Es oportuno recordar un discurso del Ministro de Defensa de Isabel Perón, Dr. Votero, del 17 de diciembre de 1975, que en uno de sus párrafos decía: ¨las Fuerzas Armadas en cumplimiento de obligaciones constitucionales y convocadas por el gobierno, han asumido junto a las Fuerzas de Seguridad, la responsabilidad de la acción directa contra la subversión. Lo han hecho y lo siguen haciendo con marcado y rotundo éxito. A ellos rindo, como Ministro de Defensa y en nombre de la excelentísima Señora Presidente de la Nación, la gratitud y homenaje del gobierno, llamándolos beneméritos de la Patria y diciéndoles nuestra inquebrantable determinación de no dejar por hacer absolutamente nada de lo que está dentro de nuestras facultades y de nuestro poder de decisión para alcanzar su más completo exterminio.¨ ¡Lo que va de ayer a hoy! Es que en ese entonces los ilegales estaban en la ilegalidad, y las fuerzas nacionales éramos legales. Y nadie nos discutía, y mucho menos nos disputaba esa condición, porque las circunstancias eran muy difíciles y pocos estaban decididos y capacitados para enfrentarlas. Se sucedían los crímenes del terrorismo y las declaraciones triunfalistas de los guerrilleros marxistas hacían temer que éstos tuvieran ya el poder al alcance de sus manos ensangrentadas. Resulta ridículo que quienes no pudieron hacer la tarea, porque no es misión del Poder Judicial hacer la guerra, nos juzguen y condenen hoy, 30 años después de haber terminado con la violencia gracias al empeño de las Fuerzas Armadas de la Nación, con el argumento, entre otros, de no haber aplicado el Código Penal para derrotar al enemigo. Detrás de esta maniobra burda y ridícula, están los mismos guerrilleros de aquel entonces ocupando puestos en el Gobierno, buscando ahora matar dos pájaros de un tiro: Por un lado, desprestigiar a la Justicia de la República que para poder juzgarnos ha debido vulnerar numerosas reglas jurídicas y constitucionales y aplicar el derecho de manera arbitraria e ilegal. Por el otro, desprestigiar a las Fuerzas Armadas presentando como crímenes las acciones de la Guerra Contrarrevolucionaria. Porque derrotados, los guerrilleros abandonaron la lucha armada y se mimetizaron en la sociedad simulando ser pacíficos civiles. Pero no abandonaron sus oscuros y anticuados objetivos. No cesaron la Guerra Revolucionaria, sino que la trasladaron a otros campos, siguiendo la doctrina de Gramsci que aconsejaba “La intelligenzia tiene que apoderarse de la educación, de la cultura, y de los medios de comunicación social, para desde allí apoderarse del poder político y con el poder político dominar a la sociedad civil”. Los ex guerrilleros, devenidos funcionarios no se han sacado aún la piel de cordero porque les falta todavía eliminar o dominar algunos resortes del Poder. Cuando sientan que la capacidad de reacción de los argentinos está anulada, entonces van a dar el zarpazo, entonces van a abandonar su disfraz pacifista y legalista y van a utilizar toda la violencia para cambiar nuestro estilo de vida. Espero que los guerrilleros de los 70, hoy en el poder, no logren consumar sus propósitos de afianzarse en él para imponernos su régimen autoritario y vitalicio. Confío en que los argentinos nos unamos para detener esa marcha hacia el abismo. La democracia es un sistema que dignifica a quienes gobierna, pero para que funcione adecuadamente necesita de gobernantes que no se aparten de la ley y de ciudadanos que no permitan que se aparten. Es decir, la democracia dignifica al ciudadano pero para funcionar precisa de ciudadanos dignos. Venimos soportando siete años de autoritarismo, en que los argentinos hemos sido avasallados, escarnecidos, insultados por un gobierno despótico, que ha violado sistemáticamente la Constitución Nacional y la ley y cuya aspiración final es imponernos un gobierno autoritario. Aquí mismo está discurriendo hoy este juicio claramente inconstitucional y sin embargo, hay una multitud de actores desempeñando sus roles como si fuera lícito. Espero que después de estos años de indignidad, la misma vergüenza de haber soportado este periodo de oprobio, sirva para que en lo sucesivo y para siempre los ciudadanos de nuestra República, tanto gobernantes como gobernados, cumplamos y hagamos cumplir estrictamente la Constitución y la Ley y no nos apartemos por ninguna razón de las normas institucionales, y entonces volvamos a inaugurar una nueva etapa democrática que esta vez sea, si, auténtica y permanente. Estoy convencido que esta experiencia nos va a servir para rechazar en el futuro los caprichos arbitrarios de un caudillo en cuanto se insinúen, para ajustarnos sin concesión alguna a las normas institucionales de la República. Solo así volverá a regir la Constitución, la Ley, la Justicia y la Libertad en la Patria de la Libertad; y la democracia volverá a guiar la marcha de los argentinos a su destino de grandeza, marcha que emprendimos varias veces con éxito mientras nos movimos con total libertad dentro del ámbito de la Constitución y que se frustró en varias ocasiones por la copia enfermiza de modelos totalitarios. Luciano Benjamin Menéndez General de División

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"ALEGATO DEL GENERAL DE DIVISIÓN LUCIANO BENJAMÍN MENENDEZ  22 DE DICIEMBRE DEL 2010"---En este alegato queda perfectamente demostrado que los asesinos terroristas jamas lucharon por la Democracia simplemente porque cuando el terrorismo decidió atacar al pueblo Argentino estábamos en Democracia, fue antes de 1976 en plena Democracia...Por La Verdad Histórica...Comentado, titulado y publicado por Miguel...

"NOTICIAS DE LA GUERRA que hoy continua"...ANTES DE 1976---Santa Fe, Capital: 2 de octubre de 1974...Terroristas montoneros asesinan en un restaurant en Avenida Freyre y Salvador Caputto a Juan Mario Russo, funcionario del Ministerio De Bienestar Social...





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"NOTICIAS DE LA GUERRA que hoy continua"...ANTES DE 1976---Santa Fe, Capital: 2 de octubre de 1974...Terroristas montoneros asesinan en un restaurant en Avenida Freyre y Salvador Caputto a Juan Mario Russo, funcionario del Ministerio De Bienestar Social. Era un simple funcionario, no pertenecía a ninguna fuerza armada, era un civil y de igual forma los asesinos del pueblo, los terroristas montoneros lo asesinaron mientras Juan Mario Russo cenaba con su esposa, eran tiempos de un gobierno democrático, desde el primero de julio de 1974 era Presidente de la Nación Argentina María Estela Martínez de Perón, entonces pregúntate: " que objetivos perseguía el terrorismo en Argentina si se estaba viviendo en democracia ?? ". Esta es la Verdad Histórica que todos deben saber...Titulado, comentado y publicado por Miguel...

CELTYV - Por las Víctimas del Terrorismo de Argentina
Juan Mario Russo estaba cenando con su esposa en un restaurant en Freyre y Caputto, provincia de Santa Fe. Entraron cuatro terroristas al local, tres amedrentaron a los comensales y uno se dirigió hasta Juan y lo acribilló sin mediar palabra. Luego huyeron en un auto de apoyo que los esperaba afuera. Era un 2 de octubre de 1974. Juan Russo trabajaba en la Dirección de Promoción y Asistencia a la Comunidad, en el Ministerio de Bienestar Social. Montoneros se adjudicó su asesinato.
¡CELTYV exige Justicia, Verdad y Reparación para él y para todas las víctimas del terrorismo!


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"NOTICIAS DE LA GUERRA que hoy continua"...ANTES DE 1976---Santa Fe, Capital: 2 de octubre de 1974...Terroristas montoneros asesinan en un restaurant en Avenida Freyre y Salvador Caputto a Juan Mario Russo, funcionario del Ministerio De Bienestar Social. Era un simple funcionario, no pertenecía a ninguna fuerza armada, era un civil y de igual forma los asesinos del pueblo, los terroristas montoneros lo asesinaron mientras Juan Mario Russo cenaba con su esposa, eran tiempos de un gobierno democrático, desde el primero de julio de 1974 era Presidente de la Nación Argentina María Estela Martínez de Perón, entonces pregúntate: " que objetivos perseguía el terrorismo en Argentina si se estaba viviendo en democracia ?? ". Esta es la Verdad Histórica que todos deben saber...Titulado, comentado y publicado por Miguel...

miércoles, 30 de septiembre de 2015

"NO TE QUEREMOS"....ASI LO HICIERON SABER ARGENTINOS EN EEUU..."CRISTINA FERNANDEZ viuda de KIRCHNER ESCRACHADA EN NEW YORK"---30 septiembre, 2015 Escrache a CFK en New YorK...MIRA EL VIDEO...



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30 septiembre, 2015
Escrache a CFK en New YorK: Fotos y video | Medios y Opinión





Manifestación en New York City, frente al hotel Mandarin Oriental, crítica de Cristina Fernández de Kirchner: ¿Cómo se dice cacerolazo en inglés?

Argentinos se reunieron frente al hotel Mandarin Oriental, a un costado del Central Park para expresar su repudio a la presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, por su ambición hegemónica y su visión de un país solo para el Frente para la Victoria.








Fuente: 

Adribosch's Blog


Publicado por Miguel...

"ANTES Y DESPUES DE 1976"...ASESINADOS POR EL TERRORISMO EN ARGENTINA...Cabo CARDACCI JULIO Y Agente MORENO JULIO CESAR..Capitán BRZIC LUIS ROBERTO...Agente GONZALEZ RAUL NARCISO...





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"ANTES Y DESPUÉS DE 1976"...ASESINADOS POR EL TERRORISMO EN ARGENTINA...Cabo CARDACCI JULIO Y Agente MORENO JULIO CESAR..Capitán BRZIC LUIS ROBERTO...Agente GONZALEZ RAUL NARCISO...fueron asesinados por terroristas de la misma calaña de los que hoy estan en el gobierno kirchnerista, de la misma calaña de los que hoy se la pasan en los estrados judiciales pidiendo mas plata y venganza...POR LA VERDAD HISTÓRICA...POR LA VICTORIA FINAL...Titulado, comentad y publicado por Miguel...


Mónica Beatriz Bevione

Cabo CARDACCI JULIO
Agente MORENO JULIO CESAR
¡¡¡¡PRESENTE!!!!
27 de septiembre de 1976



Fueron asesinados el 27 de setiembre de 1979, en Olivos (provincia de Buenos Aires), en el copamiento del domicilio del Secretario de Programación y Coordinación Económica del Ministerio de Economía, Dr Guillermo Walter Klein, cuando un grupo numeroso de la organización terrorista Montoneros, al mando del cabecilla Yaguer, asaltó la casa a primera hora de la mañana, en oportunidad en que la familia se encontraba desayunando. En la acción ambos policías que estaban de custodia son capturados vivos e inmediatamente ultimados. Posteriormente la casa fue volada con la familia adentro. El Dr Klein, su esposa y cuatro hijos, entre meses y doce años de edad, milagrosamente sólo sufren heridas menores. Klein y una hija quedan bajo los escombros, siendo rescatados luego de horas de trabajo de los bomberos, lo cual fue visto por directo en televisión por todo el país horrorizado.








Mónica Beatriz Bevione


Capitán BRZIC LUIS ROBERTO
¡¡¡¡PRESENTE!!!!
25 de septiembre de 1974


El atentado se produjo siendo las 19:50 horas del mencionado día, próximo a la intersección de las calles Mitre y Santa Fe, de Rosario, (lugar muy concurrido) por lo que causó gran conmoción.


Cuando el Teniente 1ro Brzic se disponía a descender de su automóvil para entrar a un edificio frente al que se había detenido, fue ultimado por los cuatro ocupantes de un taxi, que había sido hurtado momentos antes y cuyo conductor fuera abandonado en los límites de Rosario.

Los terroristas, entre los cuales había una mujer, descendieron rápidamente del vehículo y le efectuaron varios disparos, al mismo tiempo que otros terroristas le hacían fuego desde la acera opuesta, tomándolo con fuego cruzado.

El Teniente 1ro recibió cuatro impactos en la cabeza y uno en el cuello, que determinaron su muerte instantánea, quedando caído junto al volante.

El autodenominado ERP hizo llegar a los distintos medios informativos un comunicado adjudicándose el atentado, el que fuera concretado (expresan) en represalia por los 16 extremistas muertos durante el intento de copamiento del Regimiento 17 de Infantería de Catamarca.






Mónica Beatriz Bevione


Agente GONZALEZ RAUL NARCISO
¡¡¡¡PRESENTE!!!!
26 de septiembre de 1973


Aproximadamente a las 22 horas del día 26 de septiembre de 1973, en oportunidad que se trasladaba en bicicleta a su domicilio luego de prestar servicio en la seccional 2da, fue interceptado por terroristas en la avenida Maipú a la altura del Km 4, el intento de sustracción de su arma reglamentaria fue resistido decididamente por el agente GONZALEZ RAUL NARCISO, lo que llevó a los terroristas a ultimarlo con varios disparos.


Ante de darse a la fuga, procedieron a despojarlo de su arma, cargadores adicionales y gorra. El automóvil utilizado por los terroristas fue abandonado posteriormente en la plaza Libertad, con chapa patente perteneciente a la provincia de Buenos Aires, apócrifas.

Poco después, a las 23 horas, mediante un llamado anónimo al diario El Litoral, la organización terrorista ERP, se adjudicaba el primero y único asesinato a un efectivo policial perteneciente a la provincia de Corrientes.

Ingreso a la repartición el 17 de mayo de 1972, perteneciendo al 7mo Curso de Instrucción para agente de policía, del que egreso el 30 de agosto de dicho año, ocupando el 8vo lugar en el arden de merito.
Revistaba en la seccional 2da de la capital correntina desde hacia catorce días, procedente de la comisaría de Santo Tomé. En su foja de servicio se mencionaba: …durante su permanencia en la institución no ha sido objeto de ninguna sanción disciplinaria, destacándose por su correcto proceder en el cumplimiento del deber y por su amplio espíritu de sacrificio y honestidad.

Había contraído matrimonio hacia cinco meses. Su esposa estaba embarazada. Su hija, Rosalía Teresita, nació exactamente cuatro meses después de su muerte. El 26 de enero de 1974.
Sus restos fueron velados en la jefatura de la policía e inhumados en el cementerio local. Por decreto 2309/73, fue ascendido al grado inmediato superior

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